Siempre quedará la sospecha, más o menos fundada, de que “los que mandan” favorezcan a unos o a otros. Hasta el fin de los días así será y habrá que vivir con ello. El caso futbolístico más actual, y que afortunadamente durante el verano ha cesado (¡benditas vacaciones del periodismo exaltado!) es el del archiconocido y desgastado “Villarato”. En este texto me gustaría poner en perspectiva, un tanto anacrónica pero reveladora, qué es esto de las conspiraciones y qué ridículo suena si tiramos de historia del siglo XX.
Aunque sólo sea por recordar que estas cosas, antes, sí que estaban realmente mal…
Para los legos en la materia, si los hay, el Villarato es “el mandato como presidente de la Real Federación de Española de Fútbol por parte de Ángel María Villar (para algunos un reinado del terror) desde 1988 y que trae como consecuencia el favorecer en las decisiones tomadas al FC. Barcelona (en detrimento, principalmente, del Real Madrid)”. Sin olvidar, por supuesto, los cargos que éste posee en FIFA y UEFA (vicepresidente y vicepresidente tercero respectivamente), lo que eleva la conspiración a cotas a las que solo los “Lord Sith” alcanzaron para acabar con los “Caballeros Jedi”…
Pues mire, no. Salvo que se demuestre lo contrario, no existe una conspiración pro Barça, aunque sólo sea por aquello de la presunción de inocencia. Y me recorre un escalofrío por el cuerpo cada vez que veo listas, kilométricas, de errores arbitrales y decisiones que presuntamente favorecen a uno y otro equipo. ¿De verdad? ¿Tanto tiempo libre tiene la gente? La rivalidad Barça-Madrid es la salsa del fútbol, sin eso, esto no sería tan adictivo. Y es eso, una rivalidad. No un intercambio de “pues tú hiciste esto”, “pero tú me diste primero”. Eso no es sano.
Habrá quien cuando lea esto piense: “y cuando De Bleeckere expulsó a Pepe…”. ES HORA DE QUE USTED, SI PIENSA ESO, DEJE DE LEER. Por el simple motivo de que va a acabar “encabronado” cuando no es la intención de este escrito.
Y es que a lo largo de la historia ha habido escándalos sonados que reducen esto del villarato a un juego de niños malcriados a los que se les niega la golosina o el juguete para estar por encima de otro niño mimado. Estos casos a los que quiero hacer referencia suelen tener como guión principal una ideología política incuestionable, una dictadura que maneja el deporte rey como arma propagandística y lo más duro, gente torturada y asesinada que intentó ir en contra de las ideas de “los que mandan”.
- Mussolini y el Mundial de 1934: Il Duce tenía claro que el fútbol movía a las masas mejor que cualquier discurso multitudinario. Y desde la elección de la sede realizada en Suecia, la alargada sombra del dictador estuvo presente en toda la competición. Italia ganó “su” mundial tras imponerse en cuartos de final a España (Ojo, éramos potencia mundial) y en semis a los verdaderos favoritos de la competición: Austria con su “Wunderteam”. España fue eliminada con un arbitraje parcial que terminó con la expulsión de aquel árbitro suizo de su propia federación una vez regresó a su país. Austria pudo ver como se permitía el apaleamiento de su gran estrella, Matthias Sindelar, por parte del ítalo-argentino Monti (curiosamente Sindelar era judío, algo que más tarde le costaría la vida).
Bien es cierto que Italia contaba con grandes estrellas como Giuseppe Meazza y que su juego ramplón pero resultadista estaba diseñado para ganar delante de su público costase lo que costase. Pero es aceptado por todos que fue un mundial de irregularidades manifiestas. Esto SI FUE UNA CONSPIRACIÓN.
- Argentina 78 y la dictadura militar: En este caso el general Videla y su junta militar pretendían también conseguir un apoyo masivo de la población tras el golpe de estado. Argentina tenía un equipazo capitaneado por Pasarela y con Kempes de artillero. Menotti había recibido plenos poderes para entrenar al equipo y llevarlo a la victoria final. Una cuestión patriótica. Sin embargo, en un Mundial con la todavía “Naranja Mecánica” holandesa, el comienzo del "Fútbol Champagne" francés y una selección de Brasil con estrellas de la talla de Zico no lo tuvo nada fácil.
El momento de mayor sospecha del mundial fue la victoria por 6-0 de Argentina frente a Perú. Necesitaba ganar por 4 goles o más para pasar, previos resultados de Brasil en su mismo grupo. Cosas más raras se han visto. Sin embargo, fue la visita al vestuario peruano por parte de general Videla lo que hizo sospechar de actividades encubiertas. Y es que esto SI FUE UNA CONSPIRACIÓN.
Estos ejemplos, vox populi, no pretenden hacer una comparación directa con la actual situación del villarato (alguno pensará que la afrenta está a la altura). Pero sí quieren hacer ver lo que es realmente un drama, una injusticia. Todos hemos salido de un estadio pensando que alguien movía los hilos en contra de nuestro equipo. Pero hasta que no se destape una trama corrupta al estilo de la de 2006 en la serie A, creo que los principales periódicos deberían dejar de airear miserias especulativas sobre supuestos favores.
Y es que, la cantinela, cansa.
@DOnrubia
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