miércoles, 31 de agosto de 2011

Una liga escocesa

Con la superioridad que últimamente manifiestan Real Madrid y F.C. Barcelona (no la de siempre, no; las humillaciones de ahora) mucha gente coincide en que se ha convertido en una liga parecida a la escocesa, en la que salvo Celtic y Rangers de Glasgow, nadie puede optar a ganar la competición. Y para entender la magnitud de esta afirmación hay que ver los datos en cuanto a ligas ganadas en Escocia por diferentes equipos se refiere.

Cojamos un rango de 10 años: En este periodo han ganado 5 ligas cada uno de estos dos equipos. Aumentémoslo a 20 años: La cuenta se nos queda 13 ligas para en Rangers y 7 para el Celtic. Tenemos que remontarnos hasta los años 80 para encontrar a un campeón distinto, y concretamente a uno que marcó época: el Aberdeen de un tal Alex Ferguson, el que por entonces no era “Sir”. Este Aberdeen fue el mismo que ganó al Real Madrid la final de la recopa de Europa en el 83 y que más tarde levantó la supercopa de Europa contra el Hamburgo.

Quiero decir, el único equipo que en los últimos 30 años ha sido capaz de discutirle la hegemonía a los dos grandes ha sido un club que marcó época, con uno de los mejores entrenadores de la historia y ganando títulos europeos inclusive.

Miremos a la liga española: en los últimos 10 años tenemos 5 ligas para el F.C. Barcelona, 3 para el Real Madrid y 2 para el Valencia. El equipo de la capital del Turia se consigue colar entre los colosos, con entrenadores como Rafa Benítez y llegando incluso a disputar 2 finales de Liga de Campeones. En los últimos 20 años la cuenta queda en 10 ligas para el F.C. Barcelona, 6 para el Real Madrid, las 2 del Valencia, una del SuperDepor y otra del Atleti del doblete. En resumen, el 20% de los campeonatos los ganan otros equipos que no son ni Real Madrid ni Barcelona.

Ahora bien: ¿quién cree que de las próximas 5 ligas va a ganar alguna un equipo fuera de estos dos? Nadie. Es más, de las próximas 5 Ligas de Campeones, ¿cuántas van a ser para otro equipo que no sea Real Madrid o Barcelona? Pues ojalá me equivoque, pero salvo machada parecida a la del Inter (con muralla “mourinhiana” de por medio) o una final a un solo partido, se las repartirán, y más aún viendo la media de edad de las plantillas de uno y otro. No veo a ningún equipo de Europa con más del 25% de posibilidades de ganar a éstos a doble partido.

Está claro que la historia les sitúa como los más grandes del país, nadie lo puede negar. Está claro que los mercados mandan, y nadie lo pude evitar. Madrid y Barça van a tocar a más parte del pastel siempre (salvo jeque o Abramovich mediante). Pero la lucha de ahora no viene por desbancarlos, nadie quiere eso. Es más, tener dos cabezas visibles tan potentes en fútbol mundial es bueno, atrae inversores al conjunto de la Liga, y por tanto todos pueden salir beneficiados. La lucha está en evitar una liga escocesa.

Porque con las diferencias que se manejan ahora, llegará un momento en el que no tenga sentido que haya una liga española. Y el crear una liga a nivel europeo en la que estén sólo los grandes equipos, sólo le interesaría a estos dos, ya que: en Italia no tienen esa situación tan extrema (aun teniendo equipos muy potentes, los pequeños se cuelan y ganan partidos inesperados); en Alemania todo el mundo le discute la supremacía al Bayern (aun siendo claramente el equipo referencia); en Francia no tienen ningún equipo potente que sobresalga; en Inglaterra tienen un modelo QUE FUNCIONA BIEN, en el que los grandes equipos se nutren de los pequeños a cambio de un repartición de beneficios más sensata…

Con la situación de endeudamiento y tendencia a la ley concursal que tenemos en el fútbol español no se puede permitir que la cuerda se tense tanto, porque tarde o temprano romperá. Y no solo saldrán mal parados los pequeños, sino que los grandes se arrepentirán de no haber cuidado la “simbiosis” necesaria entre clubes.

La situación de la liga es desastrosa, hasta el BBVA se queja tras invertir a lo grande (un cierre patronal de primeras no ayuda), los jugadores hacen huelga, los presidentes de los equipos se quejan, los derechos televisivos se venden mal y a malos gestores… En fin, solo nos queda alucinar con las palizas de Madrid y Barça al resto, que aunque "llamativas" empiezan a ser aburridas (para los no seguidores claro... hay quien dirá que está encantado). Y es que, como me ha dicho un amigo recientemente, ¡viva la Scotish BBVA!

lunes, 22 de agosto de 2011

Las comparaciones son odiosas

Marca TV empieza a promover el boxeo. Salvo nombres que a todos nos vienen a la cabeza, es deporte desconocido en la península. Como muchos. Para mí desde luego, aunque intento poner remedio, asomando la cabeza a ver el mundillo que parece interesante. Y me da que pensar, también metido en la resaca de ofensas de la supercopa…

Qué filosofía tan diferente al fútbol, cuando Manny Paquiao, el probablemente mejor boxeador del momento (dicen), después dejarle la cara como un cromo a Miguel Cotto (en una pelea en la que defendía su título frente al primero) se abraza a su adversario tras el combate. Cojamos a dos protagonistas de un River-Boca, Barça-Madrid, Liverpool-Everton, Celtic-Rangers o Wisla-Cracovia. Tras el partido, veamos qué sucede…

Hay casos, por supuesto, que la honra se torna en fechoría, viendo por ejemplo los espectáculos que daba Mike Tyson. Pero estos casos tienen el mismo peso (en frecuencia que no en repercusión) que los casos de bondad, decoro y hermanamiento de equipos de fútbol rivales. Mucho que aprender nos queda por tanto.

El ejemplo opuesto al fútbol en cuanto a comunión entre participantes, probablemente sea el rugby. No en vano, el agravio más habitual que se profieren unos a otros es el de “futboleros”. Esto significa en argot que el oponente se dedica más a gritar y vitorear que al propio juego en sí, que protesta al árbitro en vez de seguir jugando normalmente… en general a todas esas cosas del fútbol que el rugby repudia. Y es que dentro de un campo de rugby se pueden ver verdaderas barbaridades que llevan al cuerpo humano al límite pero que, tras el partido, acaba en una fiesta entre cerveza por parte de los dos equipos.

Y lo que más me llama la atención es el tremendo respeto que se le tiene al árbitro, al cual se le llama “señor” y con el cual se trata de hablar lo menos posible. Me vienen a la mente muchas imágenes del fútbol, con el árbitro de por medio y que sólo el miedo a una posible sanción separan a éste de un puñetazo.

Y es que queda bastante que aprender. Por muchos motivos el fútbol es el deporte rey pero hay que conseguir eliminar los bochornos de los campos de juego. O por lo menos, que no se conviertan en lo más habitual.




@DOnrubia

miércoles, 17 de agosto de 2011

"La cosa más importante de las menos importantes..."

Con esta frase, el institucionalmente difunto Jorge Valdano explicaba el concepto de lo que es el fútbol, lo que nunca se debe olvidar, el norte que no se debe perder cuando hay un balón cerca rodando. A propósito de la supercopa de España y de sus repercusiones quiero hacer una reflexión ya que la imagen no ha sido buena en general, gente empujándose e insultándose...

Extrapolándolo a la vida de los mortales, son profesionales de un sector luchando por defender su trabajo, de manera más o menos elegante, pero dentro de su profesión; de una manera que a la gente, no nos es extraña. Quiero decir, un pescadero/bróker de Wall Street  no se empuja con sus colegas de profesión, por lo menos no habitualmente. Sin embargo, por razones del guión, estos sí.

Hasta aquí todo correcto, hay tanganas en el fútbol, vale. Pero ¿por qué, nosotros los aficionados, nos gritamos e insultamos como si hubieran matado a algún miembro de nuestra familia? ¿Por qué la gente quema contendores, dan palizas a hinchadas contrarias, insultan y escupen sistemáticamente cada fin de semana? ¿Hasta qué punto son responsables los jugadores con sus acciones de alentar estos comportamientos?

Sí, descerebrados hay en todos los sitios, y el fútbol es solo una escusa más para darse a conocer como un animal. Pero seguro que todos podemos hacer memoria de imágenes de personas, quizá nosotros mismos, gritando e insultando a otros como si la ofensa nos hubiera tocado lo más sagrado. La salsa del fútbol dicen.

No, eso NO es así. La salsa de todo esto es picar al otro con un resultado adverso, con un lance, con una acción. Usando la broma, tocando las narices. Jodiéndole, vamos.

Pero al día siguiente la gente sigue teniendo sus vidas, con sus trabajos. La gente tiene problemas de salud, de dinero, ESO SON PROBLEMAS. Sin embargo, 22 tíos zumbándose en el campo pueden hacer perder la cordura a muchos. Y hablo desde dejar de hablar con un buen amigo, aunque sea solo por unas horas; hasta grupos de personas que pueden causar catástrofes como la de Heysel.

Esta imagen hubiera bastado para expresar todo lo que cuento aquí. No es necesaria una palabra más. Y es que siempre hay que tener presente que:


 “el fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes”




@DOnrubia

viernes, 12 de agosto de 2011

Más vale no abrir el pico…

Viendo las declaraciones del flamante y reluciente fichaje (con tara por lo que parece, los futbolistas turcos vienen todos lesionados…) de Arda Turan, en las que dice, y cito textualmente:

Nunca recibí una oferta del Madrid, pero si me la hiciera, elegiría antes al Atlético.

me he puesto a pensar. ¿Quién es la persona que asesora a este personaje para que diga tal tontería? Porque NO SE LO CREE NI ÉL. A menudo con los fichajes, podemos escuchar frases de este tipo, totalmente encaminadas a crearse entre la nueva hinchada una imagen de compromiso y lealtad. Pero este chico, joven (de la generación del 87, como el que escribe), ha ido un poco más lejos... y se ha pasado tres pueblos. Si el Real Madrid te llama con una oferta que, muy probablemente mejore la del Atlético, te vas al Real Madrid.  Punto (valga la redundancia). No creo que haga falta explicar los motivos, y sobre todo no lo haré porque sería algo así como darme golpes a mí mismo.

Y ahora me surgen dos explicaciones posibles: o de verdad se lo cree y por lo tanto no cabe esperar mucha lucidez por su parte (menos mal que dicen que al fútbol se juega por instinto); o por el contrario quiere tomar a la afición por tonta, cosa más grave. Pues es posible que ninguna de las dos. Porque estamos tan habituados a escuchar este tipo de sandeces que pasan sin pena ni gloria por los oídos de la gente, y por tanto se dicen sin pensar.

Todavía recuerdo unas palabras del fallecido (deportivamente hablando para la afición, o eso por lo menos pedían en el Calderón) Kun Agüero, en las que “se tiraba un triple” desde su barrio de Avellaneda natal, por si colaba:

“Yo no juego en ningún equipo que empiece por la letra R”

Evidentemente y al hilo de la entrevista que le hacían, se refería a Racing de Avellaneda, el equipo rival de “su Independiente”, del cual ha manifestado ser un enfervorecido hincha. Hasta aquí todo correcto. Pero las palabras iban con un mensaje claro hacia la afición del club que le pagaba el jornal: No me voy a ir al Real Madrid. Pues bien, me viene a la memoria un comentario de un conocido que decía, y no sin razón, que “qué pasaba, nunca vendrá al Real Murcia o qué, vaya estúpido”… Y es que si miramos la primera división española podemos ver como 10 de los 20 equipos tienen una “R” al principio de su nombre. Este comentario es un ejemplo más de la dialéctica propia del mundillo, que tantas frases deja para la posteridad. Y es que hay que medir siempre las palabras de uno, más si tienes señores al lado apuntando todo lo que dices. Porque el día de mañana se puede volver contra ti.

Y para terminar me gustaría recopilar algunas de estas “perlitas”, que se pueden encontrar fácilmente por Internet. Y ya se sabe, más vale estar callado y parecer tonto…

-“No hablo nunca de los árbitros y no voy a romper este hábito de toda una vida, por ese idiota.” Bill Shankly

-“Me gustaría jugar en algún equipo italiano. Como el Barcelona” Mark Draper

-“Definitivamente quiero que Brooklyn, mi hijo, sea cristianizado. Pero no se todavía a que religión.” David Beckham

-“En 1969 dejé las mujeres y la bebida, y fueron los peores 20 minutos de mi vida” George Best

-“La pretemporada está siendo muy dura. Nos levantamos a las 9 de la mañana…” Davor Suker

-“Puedo jugar en cualquier parte del campo. En la cama también soy un poco así” Steve Gerard


@DOnrubia

martes, 9 de agosto de 2011

Conspiraciones.

Siempre quedará la sospecha, más o menos fundada, de que “los que mandan” favorezcan a unos o a otros. Hasta el fin de los días así será y habrá que vivir con ello. El caso futbolístico más actual, y que afortunadamente durante el verano ha cesado (¡benditas vacaciones del periodismo exaltado!) es el del archiconocido y desgastado “Villarato”. En este texto me gustaría poner en perspectiva, un tanto anacrónica pero reveladora, qué es esto de las conspiraciones y qué ridículo suena si tiramos de historia del siglo XX.

Aunque sólo sea por recordar que estas cosas, antes, sí que estaban realmente mal…

Para los legos en la materia, si los hay, el Villarato es “el mandato como presidente de la Real Federación de Española de Fútbol por parte de Ángel María Villar (para algunos un reinado del terror) desde 1988 y que trae como consecuencia el favorecer en las decisiones tomadas al FC. Barcelona (en detrimento, principalmente, del Real Madrid). Sin olvidar, por supuesto, los cargos que éste posee en FIFA y UEFA (vicepresidente y vicepresidente tercero respectivamente), lo que eleva la conspiración a cotas a las que solo los “Lord Sithalcanzaron para acabar con los Caballeros Jedi”…

Pues mire, no. Salvo que se demuestre lo contrario, no existe una conspiración pro Barça, aunque sólo sea por aquello de la presunción de inocencia. Y me recorre un escalofrío por el cuerpo cada vez que veo listas, kilométricas, de errores arbitrales y decisiones que presuntamente favorecen a uno y otro equipo. ¿De verdad? ¿Tanto tiempo libre tiene la gente? La rivalidad Barça-Madrid es la salsa del fútbol, sin eso, esto no sería tan adictivo. Y es eso, una rivalidad. No un intercambio de pues tú hiciste esto”, “pero tú me diste primero”. Eso no es sano.

Habrá quien cuando lea esto piense: “y cuando De Bleeckere expulsó a Pepe…”. ES HORA DE QUE USTED, SI PIENSA ESO, DEJE DE LEER. Por el simple motivo de que va a acabar “encabronado” cuando no es la intención de este escrito.

Y es que a lo largo de la historia ha habido escándalos sonados que reducen esto del villarato a un juego de niños malcriados a los que se les niega la golosina o el juguete para estar por encima de otro niño mimado. Estos casos a los que quiero hacer referencia suelen tener como guión principal una ideología política incuestionable, una dictadura que maneja el deporte rey como arma propagandística y lo más duro, gente torturada y asesinada que intentó ir en contra de las ideas de “los que mandan”.

- Mussolini y el Mundial de 1934: Il Duce tenía claro que el fútbol movía a las masas mejor que cualquier discurso multitudinario. Y desde la elección de la sede realizada en Suecia, la alargada sombra del dictador estuvo presente en toda la competición. Italia ganó “su” mundial tras imponerse en cuartos de final a España (Ojo, éramos potencia mundial) y en semis a los verdaderos favoritos de la competición: Austria con su “Wunderteam”. España fue eliminada con un arbitraje parcial que terminó con la expulsión de aquel árbitro suizo de su propia federación una vez regresó a su país. Austria pudo ver como  se permitía el apaleamiento de su gran estrella, Matthias Sindelar, por parte del ítalo-argentino Monti (curiosamente Sindelar era judío, algo que más tarde le costaría la vida).

Bien es cierto que Italia contaba con grandes estrellas como Giuseppe Meazza y que su juego ramplón pero resultadista estaba diseñado para ganar delante de su público costase lo que costase. Pero es aceptado por todos que fue un mundial de irregularidades manifiestas. Esto SI FUE UNA CONSPIRACIÓN.

- Argentina 78 y la dictadura militar: En este caso el general Videla y su junta militar pretendían también conseguir un apoyo masivo de la población tras el golpe de estado. Argentina tenía un equipazo capitaneado por Pasarela y con Kempes de artillero. Menotti había recibido plenos poderes para entrenar al equipo y llevarlo a la victoria final. Una cuestión patriótica. Sin embargo, en un Mundial con la todavía Naranja Mecánica holandesa, el comienzo del "Fútbol Champagne" francés y una selección de Brasil con estrellas de la talla de Zico no lo tuvo nada fácil.

El momento de mayor sospecha del mundial fue la victoria por 6-0 de Argentina frente a Perú. Necesitaba ganar por 4 goles o más para pasar, previos resultados de Brasil en su mismo grupo. Cosas más raras se han visto. Sin embargo, fue la visita al vestuario peruano por parte de general Videla lo que hizo sospechar de actividades encubiertas. Y es que esto SI FUE UNA CONSPIRACIÓN.

Estos ejemplos, vox populi, no pretenden hacer una comparación directa con la actual situación del villarato (alguno pensará que la afrenta está a la altura). Pero sí quieren hacer ver lo que es realmente un drama, una injusticia. Todos hemos salido de un estadio pensando que alguien movía los hilos en contra de nuestro equipo. Pero hasta que no se destape una trama corrupta al estilo de la de 2006 en la serie A, creo que los principales periódicos deberían dejar de airear miserias especulativas sobre supuestos favores.

Y es que, la cantinela, cansa.


@DOnrubia

viernes, 5 de agosto de 2011

Sobre la lealtad en el fútbol.

Con la reciente salida de Sergio Leonel “Kun” Agüero del Atlético de Madrid, todo el mundo se acuerda de Fernando Torres, de cómo salió del club ya que el Liverpool le ofrecía un proyecto y unos objetivos que su actual casa no podía. En este caso la diferencia es que Torres habló, y hay quien pensará que simplemente por suavizar la situación, de un Hasta luego, que esperaba volver cuando el club estuviera en el sitio que realmente merece. Agüero simplemente quería crecer, es normal la ambición en un mundo tan competitivo como el fútbol profesional.

Ambos se fueron, no realmente por dinero, ya que el sueldo que se les ofrecía no tenía nada que envidiar a lo que otros clubes les iban a pagar; sino porque, en efecto, el atleti no ofrecía un proyecto que avistase títulos a corto plazo (quién le iba a decir a Torres que su club de toda la vida haría un doblete antes de que él ganara algún título). Pues bien, de eso se trata, de ganar. Y de ganar cuanto más, mejor. Porque al final, el que ambiciona el éxito, no mira por un millón arriba o abajo. Y el que mira por el dinero, el éxito se lo dará. Siempre van de la mano.

Pero sin embargo existen casos raros (muy raros pero loables) en los que un tercer factor se introduce en la ecuación. No sólo los aficionados del Atlético de Madrid profesan devoción a unos colores. Grandes aficiones tienen en jugadores fieles a sus grandes ídolos. Imagina que cada semana miles de personas corean tu nombre, aplauden y gritan canciones para animarte, y que permaneces en la memoria de una afición incluso después de haber muerto.

El caso más claro y que mejor lo refleja es el de Matthew Le Tissier, al que su amor a los colores del Southampton (que curiosamente fueron los que inspiraron los actuales colores de Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao) le llevó a no vestir otra camiseta que no fuera la de los Saints. Quien le vio jugar coincide en que fue uno de los mejores jugadores ingleses de la década de los 90 y han quedado registrados muchos de sus espectaculares goles. Las cifras de sus 16 años en el club hablan de un jugador que hubiera podido militar en cualquier gran club de Europa y que, sin embargo, decidió luchar en su equipo de toda la vida por evitar el descenso a la Second y a la First Division inglesas.

Nunca le faltaron ofertas, muchos compañeros suyos ficharon por otros clubes. Sin embargo, él decidió que ni dinero ni éxito iban a moverle de su casa, la casa de la gente devota de sus mismos colores y a la que decidió hacer feliz. No es de extrañar que cada partido le recibieran con la frase: “He´s God, Le God”. No creo que se quedara por un tema de ego, por ser un semi-dios para un grupo de gente, sino porque ciertamente era un loco al que nadie pudo hacer cambiar de parecer, al que nadie convenció de que un buen puñado de libras valía más que su locura.

Quizá, una frase que se le recuerda, resuma el paradigma del jugador profesional que atiende a este tercer factor, ese jugador que no abunda y que, sin ninguna duda es el más querido por cualquier afición del mundo:

No estamos aquí por mucho tiempo, pero si para pasar un buen rato

¿Por qué dinero y éxito (más dinero y éxito) tienen que suplir a todo el cariño y respeto de una afición? No se puede negar el profesionalismo del fútbol, que los jugadores están para ganar dinero, que la carrera de un futbolista es corta y deben ganar un buen montante para poder subsistir (quien lea esto en tiempo de crisis…). Siempre quedarán románticos que harán caso a esas madres que decían: “Hijo, el dinero no lo es todo en la vida…”

Pero en cierta parte y remitiéndome al caso que conozco de cerca, entiendo que el romanticismo no sea razón suficiente, ya que por mucha lealtad a unos colores que profeses, cuando las cosas vienen mal dadas el estadio te juzgará. Y no verás ánimo, ni cariño, ni respeto. Oirás pitos e insultos de gente histérica que cuestionará tu trabajo, tu profesionalidad y tu compromiso. Gente que si decides abandonar el barco por el yate de algún jeque, te dedicará lindezas que antes no imaginaste. Lindezas que irán desde acordarse de tu familia a quererte ver con pie en la tumba.

El pueblo es soberano, pero a veces reclama cosas que él mismo espanta. Como decía, solo quedarán al final algunos locos…


@DOnrubia